Crédito: fuente

Los grandes cambios de hábitos y comportamientos de consumo a raíz de la pandemia no han impedido que se consoliden los desarrollos y proyectos orientados a la sostenibilidad en la cadena alimentaria, la búsqueda de la mejora del perfil nutricional o al impulso de tecnologías emergentes aplicadas a la producción de alimentos.
De este modo, tendencias claras como las proteínas alternativas a las de origen animal, la alimentación saludable o las técnicas analíticas resumen un 2020 en el que no cesa la innovación, pese al impacto del COVID-19. Y así lo fueron recogiendo los expertos del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA) en la serie especial Panorama Alinnova, una herramienta dirigida a sus empresas asociadas que ofrece noticias, alertas alimentarias, novedades legislativas y artículos científicos procedentes de diversas fuentes de información internacionales especializadas en el mundo agroalimentario.
Y es que en un año marcado por la pandemia en todos los ámbitos, ésta también ha resultado ser un acelerador en la adopción de tecnologías, la implantación de tendencias y la generación de oportunidades para la industria agroalimentaria. Vectores como la sostenibilidad, la salud y la pujanza de las tecnologías emergentes se presentaban a principios de 2020 como aspectos clave a tener en cuenta para el sector agroalimentario y, finalmente, han sido protagonistas en un año en el que la ciencia, la tecnología y la innovación también dejaron notas positivas.
Tendencias alimentarias
Proteínas alternativas. La reciente noticia de la aprobación por parte de las autoridades de Singapur del uso de carne de pollo creada en laboratorio como ingrediente en nuggets ha supuesto un auténtico hito en la industria agroalimentaria que ejemplifica el impulso de la innovación en la cadena alimentaria y la velocidad a la que se suceden los avances en este sector, ya que la llamada carne cultivada se veía no hace muchos años como un concepto absolutamente futurista y lejano.
Marcas como Maheso o Campofrío son las últimas en unirse a esta tendencia con sus propios lanzamientos y seguir la estela que también han iniciado en España distribuidores como Lidl o Aldi con nuevas propuestas. De cara a 2021 se atisban movimientos a tener en cuenta, como el lanzamiento de la McPlant por parte de McDonald’s, mientras las predicciones de crecimiento de mercado e inversión siguen en alza. Los retos en este ámbito de innovación siguen siendo el aumento de la aceptación en el consumidor, la mejora del perfil nutricional de las soluciones existentes y los avances en otras categorías de producto menos exploradas como el pescado o el marisco.
Paralelamente a las fuentes vegetales de proteína, se sigue profundizando sobre el potencial de otras como las celulares y las basadas en fermentación, en aras de una cadena alimentaria más sostenible.
Sostenibilidad en los envases. También alineados con el concepto de sostenibilidad han estado los diferentes desarrollos de packaging en base a materiales bien reciclados bien susceptibles de ser 100 % reciclable, otra de las notas predominantes en este 2020. Al mismo tiempo que se han intensificado los lanzamientos basados en r-PET o en envases fabricados a partir de residuos por parte de grandes marcas —especialmente las bebidas—, han proliferado las referencias al packaging sostenible en el etiquetado.
En este aspecto destacan planes estratégicos como el de la iniciativa europea De la Granja a la Mesa o la tendencia regulatoria hacia la progresiva prohibición de plásticos de un solo uso, eminentemente enfocados a la sostenibilidad y que seguirán influyendo en este tipo de innovaciones por parte de la industria alimentaria y auxiliar.
Control de los pesticidas y plaguicidas. La preocupación por la salud de los consumidores llevó en su día a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) a estudiar los efectos acumulativos de los pesticidas, publicando sus primeros resultados en la primera mitad del pasado año. El uso de plaguicidas es uno de los asuntos más vigilados en lo que respecta a la Seguridad Alimentaria y la máxima autoridad en este campo a nivel europeo lanzó sus primeras conclusiones apuntando a hipotéticos riesgos del uso combinado de productos fitosanitarios en el sistema nervioso y el sistema tiroideo. A falta de profundización para conclusiones más trascendentales, estas investigaciones continuarán, así como todas aquellas relativas a contaminantes o patógenos, especialmente los asociados al cambio climático, otro de los ámbitos en los que se ha dado mucha actividad durante este año merced a los informes de FAO, CLEFSA y Red EREN.
Alimentación saludable. 2020 será recordado también como el año en el que una tendencia con recorrido como la alimentación saludable, sustentada en estrategias como la mejora del perfil nutricional de los productos alimentarios, no solo se consolidó entre los consumidores, sino que abrió nuevas puertas a la innovación. La pandemia ha reforzado la idea de que contar con un sistema inmune robusto puede ayudar a resistir a amenazas para la salud y que, en consecuencia, la alimentación puede jugar un papel crucial en esa ‘línea de defensa’. Especialmente en la primera mitad de año creció de manera sustancial el interés por los alimentos funcionales y el llamado fenómeno de la inmunonutrición, que se presenta como un campo propicio para la innovación y la generación de nuevas oportunidades de negocio para las empresas alimentarias.
La digitalización. Otro aspecto que se ha convertido en uno de los fundamentales del año, no solo porque se haya reafirmado su sentido en determinadas formas de consumo o en la adaptación de rutinas de trabajo en todos los sectores productivos, sino también por la innegable pujanza de tecnologías emergentes y ligadas de una manera intrínseca al concepto de digital. Así, se han dado pasos en innovaciones basadas en tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial o el Machine Learning orientadas a diferentes fases de la producción alimentaria: desde el diseño de producto hasta el control ambiental en superficies o las técnicas de análisis sensorial, por poner algunos ejemplos.
Además, el COVID-19 ha puesto sobre la mesa la relevancia de contar con tecnologías que permitan el almacenamiento y el tratamiento de grandes volúmenes de datos. Las empresas del sector agroalimentario no son ajenas a esa penetración de las tecnologías facilitadoras y conceptos como la monitorización y automatización apuntan a seguir cobrando un papel clave en el desarrollo de su competitividad.
