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La industria española de la moda hace los deberes en la generación y gestión de residuos textiles. La industria textil, de confección y cuero y calzado española generó un total de 29.494 toneladas de residuo textil en 2023, una caída a doble dígito respecto al año anterior. La gestión de los desechos textiles, además, se ha disparado durante el mismo periodo, todo a la espera de que se apruebe finalmente el Real Decreto que establecerá las bases del nuevo sistema de recogida y gestión de residuo textil en el país.
En concreto, la industria de la moda generó un 14,03% menos de residuo textil en 2023, desde los 34.308 toneladas con las que cerró el año previo, según datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra se sitúa también un 0,72% por debajo de los niveles de 2019, antes del estallido de la pandemia, y es la menor de la serie histórica del organismo, que se remonta a 2015.
La caída en la cantidad de residuos textiles que generó la industria de la moda en 2023, además, rompe con tres años consecutivos de subidas. Si en 2020, el sector aumentó un 5,03% la cantidad de residuos textiles generados, hasta 31.205 toneladas, la cifra volvió a aumentar en 2021, un 6,9%, hasta las 33.359 toneladas, y 2022, otro 2,85%, hasta situarse en 34.308 toneladas.
El máximo de residuos textiles que generó la moda se registró en 2017, cuando el sector cerró el ejercicio con 45.040 toneladas de residuo textil generadas, hasta un 15,27% más que el año anterior. Desde ese año, la cifra ha anotado una caída de un 34,5%, o 15.546 toneladas menos en términos absolutos.
La moda ha recuperado un 46,2% más de residuo textil que el año anterior, que supone la principal vía de gestión
Junto a la caída anotada por la generación como tal de residuos textiles, también se ha disparado la gestión de los mismos. En total, en España se gestionaron en 2023 un total de 92.410 toneladas de textiles, un 35,8% más que el año anterior. Precisamente hace dos años que la industria empezó a acelerar en la gestión de residuos, especialmente al calor de la responsabilidad ampliada del productor (RAP), por la que las empresas del sector se deben hacer responsables del residuo que pongan en el mercado.
Esta obligatoriedad, aunque aún no se ha comenzado a aplicar debido al retraso en la aprobación del Real Decreto que establecerá las medidas y responsabilidades concretas de las compañías, sí que ha tenido ya sus primeras consecuencias, principalmente la creación de sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor, o scraps. Re-viste, por un lado, la agrupación formada por los gigantes de la moda, se constituyó oficialmente a principios de 2023, mientras que el otro gran scrap del sector, Gerescal, recibió la autorización oficial de las administraciones a mediados del año pasado.
Esta articulación de la moda alrededor de su propio residuo se ha trasladado, además, al tipo de gestión realizada. La vía principal de gestión continúa siendo el reciclaje, con un total de 69.915 toneladas de textil recuperadas a cierre de 2023, un 46,2% más que el año anterior. Esta vía supone ya un 75,6% de la gestión de todo el residuo textil recogido en España, frente al 70,2% que representaba en 2022.
Paralelamente, también ha aumentado la cantidad de residuos textiles vertidos, un 22,7% respecto al año anterior, hasta situarse en 20.454 toneladas de residuos. Sí que se ha reducido el total de residuo textil incinerado, una de las principales prohibiciones que prevé poner en marcha la Unión Europea a la hora de gestionar el residuo textil. En concreto, a cierre de 2023 se incineraron 2.042 toneladas de textiles, un 42,4% menos que el año anterior, o más de 1.500 toneladas menos en términos absolutos.








