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Un informe de Aecoc revela que el encarecimiento de la energía, las materias primas y el transporte preocupa al sector, que afronta dividido el último trimestre del año
Las tensiones geopolíticas y comerciales se han convertido en la principal preocupación de las empresas del gran consumo en España. Así lo refleja el informe La Voz del Gran Consumo, elaborado por Aecoc a partir de una encuesta realizada a 300 compañías de todo el país, que analiza cómo afrontan las empresas el actual escenario económico y cuáles consideran que son los mayores riesgos para su actividad.Según el estudio, el 65% de las compañías identifica el impacto de estas tensiones sobre las cadenas de suministro como su principal riesgo a medio plazo. La incertidumbre internacional, unida al repunte de la inflación y al aumento de los costes operativos, condiciona las expectativas de un sector que llega a la recta final de 2026 con opiniones muy divididas.
El aumento de costes preocupa a tres de cada cuatro empresas
El informe de Aecoc pone de manifiesto que la inestabilidad internacional está afectando directamente a los costes de las empresas. De hecho, el 75% de las compañías encuestadas señala que la principal consecuencia del contexto geopolítico actual es el encarecimiento de las materias primas, la energía, los envases y el transporte.Esta presión afecta a distintos eslabones de la cadena de suministro, desde la adquisición de productos hasta su distribución. Para las empresas, mantener la actividad y contener los costes en un escenario de incertidumbre se ha convertido en uno de los principales desafíos.Además de las tensiones comerciales, el 13,5% de los participantes identifica los fenómenos climáticos extremos y la escasez de recursos naturales como su mayor riesgo a medio plazo. Otro 12% señala la creciente polarización, la desinformación y el aumento de la conflictividad social.

La preocupación también alcanza al comportamiento del consumidor. Un 16,5% de las compañías considera que el debilitamiento del consumo y los cambios en los hábitos de compra son la principal consecuencia del actual escenario de inestabilidad.En cuanto a las perspectivas para el último trimestre del año, las opiniones están prácticamente divididas. El 43% de las empresas se muestra optimista sobre la evolución de los próximos meses, mientras que el 40% anticipa un periodo difícil y reconoce que no tiene grandes expectativas para la recta final de 2026.
Por su parte, un 16% condiciona sus previsiones a la evolución de la situación política y social.Pese a este contexto, la mayoría de las compañías no prevé modificar sus estrategias a corto plazo. El 69% mantendrá sus planes para el próximo año, mientras que el 16% buscará nuevas oportunidades de negocio y el 15% contempla frenar sus inversiones.Los datos reflejan un sector que, aunque observa con cautela la evolución del entorno económico, mantiene mayoritariamente sus decisiones empresariales.
Productividad y poder adquisitivo, las prioridades para impulsar la economía
Más allá de los riesgos inmediatos, Aecoc también ha preguntado a las empresas por las medidas necesarias para dinamizar la economía española.El 70% de los participantes considera que mejorar la productividad es la principal asignatura pendiente para impulsar el crecimiento económico. Frente a esta mayoría, un 12% apuesta por dar prioridad a las políticas de apoyo a la inversión y al emprendimiento.El informe también recoge las peticiones que las compañías trasladarían al Gobierno que resulte de las elecciones previstas para el 29 de noviembre.
En este apartado, el 51% de las empresas reclama medidas destinadas a recuperar el poder adquisitivo de los consumidores, una cuestión especialmente importante para el gran consumo, cuya evolución está estrechamente vinculada a la capacidad de gasto de las familias.El director general de Aecoc, José María Bonmatí, considera que actuar sobre el poder adquisitivo resulta especialmente necesario en un contexto de elevada inflación.
“En un contexto de alta inflación, no haber deflactado el IRPF ha supuesto, en la práctica, una subida fiscal ‘encubierta’ para muchos contribuyentes”, ha afirmado.Bonmatí sostiene que, mientras el Estado ha registrado ingresos extraordinarios, el efecto combinado de la inflación y la presión fiscal ha recaído especialmente sobre las clases medias.“El peso de la inflación y de la presión fiscal ha recaído con especial intensidad sobre la clase media, que es la que sostiene y dinamiza el consumo en nuestro país”, ha señalado.

El informe La Voz del Gran Consumo dibuja así un escenario marcado por una doble preocupación. Por un lado, las empresas necesitan proteger sus cadenas de suministro frente a los riesgos internacionales y al encarecimiento de los costes. Por otro, consideran fundamental que los consumidores recuperen capacidad de compra para sostener la demanda.Con el cierre de 2026 cada vez más cerca, la evolución de la inflación, los costes energéticos y el contexto geopolítico seguirá condicionando las decisiones de las empresas. Mientras tanto, el sector apunta a la productividad, la estabilidad de las cadenas de suministro y la recuperación del consumo como elementos esenciales para afrontar los próximos meses.






