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El desempeño de Nike en Perú enfrenta un escenario cada vez más desafiante. La marca estadounidense, que durante años ocupó una posición protagónica en el negocio deportivo, encuentra dificultades para defender su participación en categorías clave, mientras competidores como Adidas y Marathon ganan terreno. Este panorama coincide con un momento complejo para la multinacional a nivel global, que busca recuperar impulso en medio de una mayor presión competitiva.
La estrategia que abrió espacio a la competencia
En 2020, John Donahoe, entonces CEO global de Nike, impulsó una estrategia centrada en las ventas directas al consumidor y el comercio electrónico. La decisión redujo la presencia de la marca en determinados canales de retail, incluidos espacios en tiendas por departamento. En declaraciones a Semana Económica, Diego Navarro, exgerente de marketing deportivo de Nike en Perú, Ecuador y Bolivia, explicó que otras marcas ocuparon esos espacios y encontraron una oportunidad para ampliar su presencia en el mercado.
Las cifras de importación de calzado deportivo reflejan las dificultades de Nike para expandir su oferta en Perú. De acuerdo con información aduanera de Veritrade, el valor CIF de sus importaciones pasó de US$ 21 millones en 2021 a US$ 23 millones en 2025, un avance reducido frente al crecimiento de su principal competidor. En el mismo periodo, Adidas duplicó el valor de sus importaciones, al pasar de US$ 33 millones a US$ 66 millones. La diferencia evidencia una evolución desigual entre ambas marcas en el abastecimiento del mercado peruano.
Esta brecha resulta relevante porque el calzado representa casi dos tercios de las ventas locales de Nike y, dentro de esa categoría, el deportivo constituye su producto más importante. Navarro sostiene que una menor disponibilidad de productos puede limitar las ventas y afectar la participación de mercado, especialmente cuando los competidores incrementan sus importaciones. Así, el comportamiento de Nike contrasta con el de Adidas, que ha fortalecido su presencia en el país durante los últimos años.
Menos presencia en el running y mayor presión competitiva
Las señales de retroceso también aparecen en el running, una categoría que ha ganado relevancia entre los consumidores. El estudio Conteo de zapatillas en meta, elaborado por Perú Runners y la agencia de marketing deportivo Tempo Sports, revela que el uso de calzado Nike cayó 16% entre 2022 y 2026 en competencias como la Maratón de Lima y la Media Maratón de Lima & 10K. El resultado constituye otro indicador de los desafíos que enfrenta la marca para mantener su presencia en segmentos deportivos relevantes.
El giro comercial de Nike también afectó su relación con el canal retail. Antes de dejar la compañía, Donahoe reconoció a CNBC que fue un error alejarse más de lo previsto de este canal. En Perú, esto se refleja en la evolución de las marcas en los centros comerciales. Un alto directivo de una de las principales cadenas del país señala que Nike perdió el liderazgo que tenía hace cinco años entre los locatarios, mientras Adidas crece por encima del promedio de la categoría. Marathon también supera ese promedio, pese a pertenecer al mismo operador que Nike en Perú.
Nike y Adidas, cada vez más cerca en Latinoamérica
Pese a las dificultades en el mercado peruano, Nike mantiene una posición relevante en Latinoamérica, aunque su ventaja frente a Adidas se ha reducido. Según cifras de Euromonitor, la compañía cerró 2025 con una participación de 16,3% en el mercado regional de sportswear, frente al 16% de su principal rival. Puma, por su parte, alcanzó el 6,4%, luego de no registrar participación en este mercado hace una década. La evolución de estas cifras muestra cómo la competencia se ha intensificado incluso en una región donde Nike conserva el liderazgo.
Las perspectivas para la marca dependerán, entre otros factores, de su capacidad para fortalecer su presencia comercial y responder al avance de sus rivales. Para Jorge Luis Ojeda, docente de la Escuela de Negocios de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), la situación de Nike no parece que vaya a revertirse en el corto plazo. En Perú, el estancamiento de sus importaciones, la menor presencia en el running y la presión de competidores en el retail configuran un escenario que pone a prueba la capacidad de la firma para recuperar terreno.






